El costo de la corrupción

El costo de la corrupción

Al escribir estas notas he repasado mentalmente y consultado las noticias sobre la corrupción y se aprecia que es una práctica desafortunada que afecta entidades y personas tanto públicas como privadas. Uno de los casos más notables en los medios de comunicación, que acaparó las noticias en el ámbito financiero y podría decirse que fue el génesis de un fenómeno internacional, es el caso de la entidad auditora Arthur Andersen y Co., que certificó los estados financieros de Enron, una compañía norteamericana que en menos de quince años lideró a nivel mundial el mercado del gas natural, listada en la revista FORTUNE por cinco años consecutivos como una compañía innovadora y rentable. Ambas entidades, hoy no existen, ENRON fue judicialmente cancelada en la Unión Americana en el año 2001 por actos de corrupción y la firma auditora desapareció.

En América Latina el caso más reciente es el de la constructora brasileña ODEBRECHT, que en su organización incluyó un departamento contable y financiero dedicado a estructurar el pago de sobornos a las autoridades de los países que tomaban las decisiones del otorgamiento de contratos millonarios de construcción. Tampoco escapan de las noticias los casos de la FIFA, que involucró la detención de varias personas por sobornos en el ámbito del fútbol.  

Localmente, la corrupción ha afectado a la clase política y a personas y entidades que guardan prisión o tienen demandas pendientes de ejecutar. En todos los casos, lo que destaca es que hay una ambición desmedida y, aun existiendo controles operativos y de conducta, los líderes se arriesgan sin ver el efecto negativo de sus conductas y luego, cuando ya no se pueden ocultar las pérdidas o las noticias trascienden, viene lo inevitable, la pérdida de confianza, revientan los problemas y lo que fue una fiesta, ahora es una desgracia que afecta la reputación no sólo de los involucrados, sino que se trata de una cadena de personas, pues lo que es innegable, es que los actos de corrupción no se ejecutan por una persona, siempre hay un grupo de personas tanto de los puestos altos, que normalmente generan los esquemas de corrupción, como de incautos de puestos menores que se ven afectados. El efecto inmediato es que surge el riesgo reputacional y, aunque se cumplan las penas y se devuelvan parte de los beneficios, ya nadie quiere relacionarse con una persona o entidad corrupta.

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Consultor EFE™.  

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